La depresión podría ser causada por anormalidades en el sistema inmunitario del cerebro, de acuerdo a investigadores de la Universidad Hebrea


Jerusalem, 22 de Octubre -- El trastorno depresivo severo, que afecta a una de cada seis personas en algún momento de sus vidas, es la mayor causa de discapacidad, superando a enfermedades cardiovasculares y respiratorias, cáncer y SIDA combinados.

En un innovador artículo publicado en la revista de arbitraje científico, "Trends in Neuroscience" (Tendencias en Neurociencias, en español), investigadores de la UHJ sugieren que "el progreso en la comprensión de la biología de la depresión ha sido lenta", y requiere la expansión más allá de las "anomalías en el funcionamiento de las neuronas”. La contribución de  otras células del cerebro - a menudo olvidadas por los investigadores - puede ser más relevante en la causa de la depresión, de acuerdo al profesor de psicolobiología, Prof. Raz Yirmiya, director del Laboratorio de la Universidad Hebrea de Psiconeuroinmunología, y autor principal del artículo de la revista, titulado "La depresión como una enfermedad microglial”.

Recientes investigaciones en el laboratorio de la Universidad Hebrea y de otras universidades, consideran que algunas formas de depresión pueden ser el resultado de un mal funcionamiento de las células del cerebro llamadas "microglías." Sin embargo, el Prof. Yirmiya advierte, "esto no significa que todos los subtipos de depresión u otras enfermedades psiquiátricas serían originados por anormalidades en estas células."

Esta nueva investigación del Prof. Yirmiya podría tener un profundo impacto en el desarrollo futuro de medicamentos antidepresivos. Los medicamentos actuales no siempre tienen el efecto deseado en los pacientes, por lo que hay una necesidad urgente de descubrir los mecanismos biológicos y nuevos  fármacos para el diagnóstico y tratamiento de la depresión.

En “Tendencias de la Neurociencia”, los investigadores de la Universidad Hebrea afirman que microglías enfermas pueden causar depresión y las drogas que restauran el funcionamiento normal de estas células pueden ser eficaces como  antidepresivos.

Las microglías, que comprenden un 10% de todas las células del cerebro, son células inmunitarias. Luchan contra bacterias infecciosas y virus en el cerebro. También promueven la reparación y procesos de curación de los daños causados por  lesiones cerebrales y traumas.

"Nuestra visión sobre las microglías ha cambiado drásticamente en la última década", dice el profesor Yirmiya. "Ahora sabemos que estas células juegan un papel en la formación y el ajuste de las conexiones entre las neuronas (sinapsis) durante el desarrollo del cerebro, así como en los cambios de estas conexiones durante toda la vida. Estas funciones son importantes para el cerebro  y funciones de comportamiento normales, incluyendo el dolor, estado de ánimo y las capacidades cognitivas ", agregó.

"Los estudios en seres humanos, utilizando tejidos post-mortem del cerebro o técnicas especiales de imágenes, así como los estudios en modelos animales de depresión, demostraron que cuando la estructura y la función de las microglías cambia, estas células ya no pueden regular los procesos normales del cerebro y el comportamiento y esto puede conducir a la depresión ", dijo el profesor Yirmiya.

De hecho, los cambios en las microglías se producen durante condiciones asociadas con alta incidencia de la depresión, incluyendo  infecciones, lesiones, traumas, envejecimiento, enfermedades autoinmunes tales como la esclerosis múltiple y enfermedades neurodegenerativas tales como el Alzheimer. En estas condiciones, las microglías asumen un estado "activo" en el que se vuelven  grandes y redondas, y secretan compuestos que orquestan una respuesta inflamatoria en el cerebro.

La forma y la función de la microglía también pueden cambiar tras la exposición al estrés psicológico crónico e impredecible, que es una de las principales causas de la depresión en los seres humanos. Es importante destacar que la investigación en el laboratorio del Prof. Yirmiya recientemente descubrió que tras la exposición a dicho estrés, algunas microglías mueren y las células restantes aparecen pequeñas y degeneradas.

Estos hallazgos tienen implicaciones tanto teóricas como clínicas. De acuerdo con esta nueva teoría, ya sea la activación o la disminución de la microglía puede conducir a la depresión. Por lo tanto, la misma clase de medicamentos no puede tratar una enfermedad de manera uniforme.

El Prof. Yirmiya afirma que un enfoque médico personalizado debe adoptarse en el que el estado de la microglía en el paciente debe reestablecerse primero. Sobre la base de esta evaluación inicial, el tratamiento con fármacos que inhiben o estimulan la microglía debería ser empleado.

Los co-autores del trabajo fueron Neta Rimmerman, becario posdoctoral, y Ronen Reshef, estudiante de Doctorado en el Departamento de Psicología de la Universidad Hebrea.

Para esta investigación, se recibieron becas de apoyo de parte de la Fundación para la Ciencia de Israel.