Lenguaje corporal transmite lo que nos sucede al recibir emociones fuertes


Es el lenguaje corporal, y no las expresiones faciales, lo que transmite lo que nos está sucediendo durante emociones extremas, ya que ofrece una señal mejor al tratar de calificar si un sujeto ha sufrido fuertes experiencias positivas o negativas.

En un estudio publicado recientemente en la revista Science, los investigadores presentan datos que muestran que los televidentes, en los grupos de prueba, quedaron desconcertados cuando se les muestran fotografías de personas que se someten en la vida real a experiencias positivas y negativas muy intensas. Cuando se les pidió a los espectadores que valoraran las valencias emocionales de las caras que se les mostraron (es decir, la positividad o negatividad de las caras), sus suposiciones estaban comprendidas en el ámbito de la casualidad.

Dr. Hillel AviezerEl estudio fue dirigido por el Dr. Hillel Aviezer del Departamento de Psicología de la Universidad Hebrea, junto al Dr. Yaacov Trope de la New York University y el Dr. Alexander Todorov de la Universidad de Princeton.

Al exponer a prueba la percepción de caras muy intensas, los investigadores presentaron a los grupos de prueba docenas de fotos de expresiones faciales de gran intensidad en una variedad de situaciones emocionales de la vida. Por ejemplo, en un estudio se comparó las expresiones emocionales de los jugadores profesionales de tenis que suelen ganar o perder por un punto. Estas fotos son ideales porque está lo que entra en juego es una perspectiva económica y de prestigio muy alta.

Para determinar cómo la gente reconoce este tipo de imágenes, el Dr. Aviezer y sus colegas mostraron diferentes versiones de las imágenes a tres grupos de participantes: 1) el cuadro completo con la cara y el cuerpo, 2) sólo el cuerpo, con la cara eliminada, y 3) sólo la cara, con el cuerpo eliminado. Cabe destacar que los participantes podían distinguir fácilmente a los perdedores de los ganadores cuando se les mostró el cuadro completo o el que tenía sólo el cuerpo, y cuando tuvieron que calificar sólo la cara, la respuesta estaba librada al azar.

Irónicamente, los participantes que vieron la imagen completa (cara y cuerpo) estaban convencidos de que era el rostro lo que revelaba el impacto emocional, y no el cuerpo. Los autores llamaron a este efecto "valencia ilusoria", reflejando el hecho que los participantes dijeron haber visto una valencia clara (es decir, la emoción positiva o negativa) en lo que objetivamente era un rostro no diagnosticado.

En un estudio adicional, el Dr. Hillel Aviezer y sus colaboradores pidieron a los espectadores a examinar una serie más amplia de imágenes de rostros más intensos de la vida real. Estos incluyeron intensas situaciones positivas como: la alegría (ver la casa propia después de un período de grandes arreglos), el placer (experimentar un orgasmo), y la victoria (ganar un punto en un partido de tenis crítico); así como situaciones negativas como: la tristeza (reaccionando ante un funeral), dolor (la experiencia de hacerse un piercing en el pezón), y la derrota (la pérdida de un punto en un partido crítico de tenis).

Una vez más, los televidentes no pudieron distinguir las caras que se producen en situaciones positivas versus negativas. Para demostrar aún más la ambigüedad de estas caras intensas, los investigadores "insertaron" las caras que expresan emociones positivas o negativas en diferentes cuerpos. Efectivamente, la valencia emocional de la misma cara en diferentes cuerpos, se determinó por el cuerpo, cambiando de positivo a negativo dependiendo del cuerpo con el que apareció la cara.

"Estos resultados muestran que cuando las emociones se vuelven extremadamente intensas, la diferencia de expresiones faciales positivas y negativas no es nítida", dice Aviezer. "Los hallazgos desafían los modelos clásicos de comportamiento en la neurociencia, la psicología social y la economía, en la que los distintos polos positivo y negativo de valencia no convergen"., y añade: "Desde un punto de vista práctico-clínico, los resultados pueden ayudar a los investigadores a entender cómo el cuerpo/expresiones faciales interactúan en diferentes situaciones emocionales. Por ejemplo, en los individuos con autismo se puede fallar al reconocer expresiones faciales, pero tal vez si está entrenado para procesar señales importantes del cuerpo, su rendimiento puede mejorar de manera significativa. "