El Principio Ernie de compartir


La justicia es un concepto central en el mundo adulto. Pero cómo aprenden los niños lo que es justo y lo que no? Cuándo aprenden lo niños a distribuir sus recursos de una manera equitativa, y qué es lo que hacen cuando es imposible dividir el pastel de manera equitativa?

En una nueva investigación, el Dr. Shoham Choshen-Hillel de la Escuela de Negocios y Administración de la Universidad Hebrea de Jerusalem, y el Dr. Alex Shaw y el Prof. Eugene Caruso de la Universidad de Chicago, examinaron las decisiones en las cuales los niños toman decisiones en diferentes edades cuando son confrontados con la inequidad.

El estudio mostró que a medida que los niños maduran, desarrollan de manera incrementada un entendimiento complejo de la justicia. Cuando crecen, los niños se comportan menos como Ernie y más como Bert – aunque no están siempre felices cuando los demás reciben más, darían el trozo más grande de pastel a otros antes que desecharlo, siempre y cuando que la decisión sobre quién obtiene el trozo más pequeño del pastel venga de ellos antes que de alguien más.

La investigación, publicada en la revista Psychological Science, encontró que los niños aprenden a distinguir entre inequidad e injusticia en una edad temprana (entre 6 y 7), y a medida que crecen se preocupan más por la justicia de la distribución que por los resultados per se. Esto hace que sea más probable que les ofrezcan a otros el trozo más grande del pastel.

“Los niños desarrollan un entendimiento de la inequidad que no es problemático en sí mismo. En cambio, se dan cuenta que la inequidad es problemática cuando es guiada por la injusticia o parcialidad” explicó el Dr. Choshen-Hillel. “Nuestra investigación anterior muestra que así reaccionan los adultos a la inequidad, pero ahora tenemos evidencia que incluso los niños tan jóvenes, de 7 años, están preocupados por la inequidad, solamente cuando lo ven como injusticia”.

Para examinar la manera en la que los niños de distintas edades dividen sus recursos que no pueden ser compartidos de manera igualitaria, los investigadores realizaron experimentos con 500 niños que visitaron el Museo de la Ciencia y la Industria en Chicago. Le dijeron a cada niño que al equipo de investigación le gustaría darles a ellos y a otro niño llamado Mark, gomas de colores, porque hicieron un gran trabajo aprendiendo hoy en el museo. “A Mark y ti les corresponde una goma a cada uno. Ahora tenemos una de sobra. Qué quieres hacer con ella?”.

En un experimento, los niños pudieron elegir si tomar la tercera goma para ellos o tirarla a la basura. Los resultados mostraron que mientras los niños más pequeños (entre 4 y 6) tendían a tomar la goma para ellos, los niños más grandes (7 - 8) preferían tirar la goma a la basura. En otro experimento, los niños podían darle la goma a otro niño o desecharla. Los niños más jóvenes tendían a desechar la goma y los más grandes a dársela a otro niño.

“En ambos experimentos, las decisiones de los niños más grandes demostraron que prefieren crear inequidad pero evitar ser injustos hacia los demás. Generaban una desventaja para ellos mismos y no estaban preocupados por la inequidad resultante, porque ellos eran responsables por ella”, dijo el Dr. Choshen-Hillel.

“Teorías previas en psicología han argumentado que a medida que los niños crecen, se preocupan más por la inequidad. Nuestros estudios muestran que los niños desarrollan una aversión parcial más que una aversión de inequidad. Incluso están felices de dar el trozo mayor del pastel a alguien más, incluso si esto crea inequidad y los posiciona en una posición inferior”.

Experimentos similares se están realizando ahora en Israel y en China. Los investigadores informan que los datos iniciales sugieren que esta tendencia es característica de los niños alrededor del mundo.

“De modo interesante” dijo el Dr. Choshen-Hillel, “resultados preliminares indican que los niños de Israel y de China se comportan de manera muy similar a lo que hemos observado en los niños norteamericanos”.

Los resultados aclaran cuán y cómo los niños aprenden qué es justo y qué es equitativo, un entendimiento que es central para los adultos en el mundo. “Nosotros distinguimos entre distintos tipos de inequidad, y el factor clave es si la inequidad se ve como injusta o parcial”, explicó el Dr. Choshen-Hillel.

Los resultados de estos estudios pueden llevar al desarrollo educacional de herramientas para reducir la envidia y competencia de los niños, y promover una conducta solidaria y de cooperación.

“Por ejemplo,” sugirió el Dr. Choshen-Hillel, “Nosotros recomendamos que los padres y los educadores estimulen a sus niños, especialmente a aquellos que tienen 7 años o más, para que hagan decisiones de distribución de los recursos por sí mismos. Por ejemplo, en lugar de que el padre decida a quién le corresponde la galleta más grande, se les debe preguntar a los niños para que tomen esta decisión por ellos mismos. De esta manera, el niño se beneficiará de dar a sus hermanos o amigos y estará más satisfecho con la distribución final, incluso si él o ella obtiene menos que los otros. Es un ganar-ganar”